LA ELEGANCIA DE LA PRUDENCIA

«El vestido es como un barniz que da relieve a todo»

Honoré de Balzac

Para muchos, el ser humano es meramente corpóreo y no distinguen más en él que un par de piernas y una melena voluptuosa, dejando de lado su espiritualidad.

Cuando nos vestimos lo hacemos casi siempre con una única finalidad: transmitir un mensaje. Dependiendo de cómo nos hayamos despertado ese día y de cuál sea nuestro estado de ánimo, elegiremos un vestido u otro. Esta será sin duda nuestra carta de presentación.

La mujer, por lo general, es más dependiente de la moda y tiene más responsabilidad a la hora de comunicar. En definitiva: más poder.

La pregunta sería: ¿Qué uso le damos a ese poder? Es interesante pararnos en esta cuestión y hacer una autocrítica. La moda tiene su parte de juego y nos dejamos engañar (muchas veces encantadas) y hasta utilizar por el simple motivo de sentirnos un poco más bellas y aprovechar al máximo nuestra sensualidad o sexualidad. ¿Con qué finalidad? Sentirnos más seguras y aprovechar al máximo nuestras armas, ¿hay algo malo en eso? ¿Qué opináis?

Por suerte, en la historia podemos apreciar grande iconos de mujeres que han demostrado su elegancia unida a su talento y feminidad sin necesidad de venderse a los cánones impuestos.

Bienvenidos al siglo XXI que como decía la actriz María Félix:

Es mejor llegar tarde que llegar fea

maria callas

Lauren Bacall

audrey hepburn

grace kelly

greta garba

carolina herrera

CatherineDeneuve

coco chanel

queen rania

Carolina de mónaco

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