IKEA, UN AMIGO PARA TODA LA VIDA

Dicen que los buenos amigos son aquellos que te acompañan toda la vida, te apoyan «hagas lo que hagas» y sobre todo, están ahí en todo momento, en cada tristeza, en cada alegría. Entonces… ¿Podemos considerar a Ikea un amigo fiel? Claro que si, porque nos comprende. En cada anuncio Ikea nos conquista porque sabe reflejar una parte de cada uno de nosotros. Todos nos sentimos representados o ¿acaso no recordáis cuando erais pequeños y vuestros padres se enfadaban por dejar todos los juguetes tirados en el suelo del salón? ¿Cuando te gritaban por saltar encima del sofá? ¿O diciendo «en el salón no se juega»?

 

 

Y un amigo fiel es aquel que está a tu lado desde que naces hasta que mueres. En cada cambio drástico de tu vida cuando necesitas que alguien te escuche. Cuando das un paso adelante y te vas a vivir con tu pareja, Ikea te comprende. Entiende a la perfección esa sensación de «querer y no querer», lo duro que puede llegar a ser dejar tu casa e irte a a la de tu pareja. Los cambios nunca son fáciles. Dejar lo que has construido tú solo por empezar una vida en común con otra persona, o por el contrario, sentir que están invadiendo tu casa. Tener la sensación de perder toda intimidad. Aceptar que ahora es «vuestra» casa y no «tu» casa. Pero sentir por otro lado que quieres que eso pase porque «no puedes vivir» sin esa persona.

 

 

Pero y… ¿cuándo llegan las peleas por el espacio?. Todos tenemos una prenda de la que no nos queremos deshacer, y por qué mentir… más de una, dos y tres. Porque… ¿y si se vuelve a poner de moda? ¿y si algún día me vuelve a servir? ¿y si puedo utilizarlo como pijama o para limpiar y pintar la casa? Autoengaño. Porque todos sabemos que esos momentos nunca llegan. Y cuando además sólo hay un armario para meter todos esos viejos trastos y dos personas por ocuparlo, llega el problema. Pero ahí está Ikea como fiel compañero apoyándote siempre. Y si tu estás seguro de tu decisión, Ikea también lo estará. Así que nos trae #LaLlaveDelOrden que soluciona todos nuestros problemas, porque para qué discutir si puedes disfrutar de la vida y del espacio.

 

 

Y cuando todo parece ir bien, cuando ya no tienes problemas de espacio y todo parece ser perfecto.. entonces llega «ese momento», el primer hijo. Los miedos, las dudas, las incertidumbres… Eres un pequeño pez en medio de un gran océano. ¿Cómo vas a encargarte de una persona si no lo haces de ti mismo?. Y llegan otra vez los problemas, todas esas dudas que con el paso del tiempo te resultan absurdas pero en ese momento te quitan el sueño: ¿Y si deja de respirar mientras duermo y no me doy cuenta? ¿Y si le pasa algo? ¿Y si la cuna se rompe?… Asumir que tu suegra se instalará en tu casa durante un tiempo, concienciarte de que vendrán a ver al bebé toda la familia y amigos… En el momento en el que todo eso suceda no debes sentirte solo e incomprendido porque Ikea te acompaña.

 

 

Pero ojalá lo más difícil de tener un hijo fuera cuando es un bebé. Porque de un día para otro se convierten en pequeñas copias de ti mismo. Ven en ti un referente y hacen todo lo que tu haces, dicen todo lo que tu dices y no se les escapa nada. Llega entonces esa sensación de no saber si le estas enseñando bien, esa terrible angustia de no ser consciente ni de tu propia educación, sentir que estás en un constante examen porque si actúas mal, aunque solo sea por un segundo, él se dará cuenta, y lo que es peor… te imitará. Pero Ikea nos abre los ojos, nos hace ver la realidad. Porque todo en esta vida se puede solucionar. Y nos enseña que lo único imprescindible para educar bien a un hijo es hacerlo con «amor del bueno».

 

 

Y el tiempo pasa y pasa sin que te des ni cuenta hasta que un día cualquiera te encuentras sentado en un banco del parque dando de comer a las palomas. Y cuando crees que tu vida se resume en eso, cuando parece que no tienes ninguna razón para levantarte cada mañana, Ikea confía en ti y te anima a que empieces de nuevo. Cómete el mundo porque nunca es tarde para hacerlo, y para qué pensar que no tienes nada que hacer cuando puedes cambiar de mentalidad y pensar que tienes mucho tiempo libre para hacer todo lo que te apetezca.

 

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