EL SUPERPODER DE LA INOCENCIA

Recuerdas cuando de pequeño jugabas a elegir el poder que querrías tener? ¿Recuerdas pasarte horas y horas analizando las ventajas de cada poder? Yo siempre elegía el “poder de tener cualquier poder”. Sin duda, ese era el mejor.

¿Cuándo dejamos de jugar a ese juego? ¿Cuándo perdimos la inocencia? O peor: ¿Cuándo decidimos que, de poder cambiar algo, nos centraríamos en nuestros pequeños defectos físicos y no en algo tan mágico como tener alas, volar, ser invisible…?

Muchos creen que la inocencia es algo negativo. Pues están confundidos. Juguemos a ser inocentes. Vayámonos a dormir soñando con despertarnos con superpoderes al día siguiente. Soñemos con cambiar nuestro cuerpo, pero no de esa forma. Soñemos con tener cola de sirena, soñemos con orejas enormes que lo escuchen todo, soñemos con ser eso: diferentes. Porque ser diferentes nos hace especiales, nos hace singulares, nos hace únicos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.